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Llegando a otros: Una Perspectiva Sobre el Respeto Entre Creencias.

Estamos comprometidos con el Alcance evangélico; esto es, compartir el evangelio con los demás. Este  alcance requiere una perspectiva más amplia sobre cómo Dios está trabajando por todo el mundo por medio de hombres y mujeres de diferentes tipos, actitudes y denominaciones religiosas. Hace quince, años leí la autobiografía de Billy Graham, titulada Tal Como Soy. Fue una experiencia que cambió mi vida.  Yo había crecido en el Sur viendo las Cruzadas de Billy Graham; y por lo tanto, no me era completamente desconocida su importancia en el mundo religioso. Sin embargo, no estaba preparado para lo que descubrí en este libro. Su influencia para promover el bien entre los ricos y pobres, negros y blancos, altos y bajos, incluido su servicio como consejero espiritual de varios presidentes de los Estados Unidos. Fue demasiado abrumador para mí. Entre más leía, más conocía a este  buen hombre temeroso de Dios, una persona que se sentía llamada por Él  para llevar el mensaje de Cristo hasta los cabos de la Tierra. Recuerdo  que sentado en mi silla en la sala, al terminar la última página del libro, solté un__“¡Vaya!”__, bastante ruidoso. Mi esposa Shauna, respondió con un __“¿Qué dijiste?”__. Yo exclamé  __“¡Vaya!”__“¡Qué vida!”__. Recuerdo haber estado muy emotivo en ese tiempo, sintiendo en mi interior que Dios había hecho maravillas por medio de este humilde y sumiso pastor de Carolina del Norte.

Al poco tiempo de haber leído la autobiografía de Graham, uno de mis colegas de la facultad en la Universidad Brigham Young atrajo mi atención a un discurso de conferencia general del Élder Ezra Taft Benson, quien en ese tiempo era miembro del Quórum de los Doce Apóstoles y que luego fue llamado a servir como el decimotercer Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. “Dios, el Padre de todos nosotros”, dijo el Élder Benson, “utiliza a los hombres de la tierra, especialmente a hombres buenos, para cumplir Sus propósitos. Ha sido verdadero en el pasado, es verdad hoy día, será verdad en el futuro”. Después el Élder Benson citó lo siguiente de un discurso de conferencia dado por el Élder Orson F. Whitney en 1928: “Dios está utilizando a más de un pueblo para el cumplimiento de Su grande y maravillosa obra. Los Santos de los Últimos Días no pueden hacerla toda. Es demasiado extensa, demasiado ardua para un solo pueblo…No tenemos nada en contra de [los  de otras creencias]. Ellos son nuestros compañeros en muchos  sentidos”[i].

Es mi convicción que Dios nos ama a todos y a cada uno;  Él es nuestro Padre Celestial y tiene un tierno respeto por nosotros. A pesar de la creciente maldad, un número sorprendente de hombres y mujeres de toda la tierra son guiados hacia una mayor luz y conocimiento; a la comprensión gradual de la propia naturaleza caída, a su necesidad de un cambio espiritual para tener mayor luz y verdad. C. S. Lewis una vez afirmó que hay personas “que poco a poco se están convirtiendo en cristianos, aunque ellos mismos aún no se consideren así. Hay otras que no aceptan toda la doctrina cristiana sobre Cristo, pero están tan atraídos por Él, que son Suyos en un sentido mucho más profundo de lo que ellos mismos comprenden”. Lewis luego habló de personas “que son guiadas por la divina influencia de Dios para concentrarse en esas partes de su religión que están de acuerdo con el cristianismo y que por lo tanto pertenecen a Cristo, sin saberlo”[ii].

Uno de los principios cardinales de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es el concepto de que el evangelio eterno de Cristo amplía la mente; que profetas cristianos han declarado doctrinas cristianas y que han oficiado en ordenanzas cristianas desde los días de Adán y Eva. Es más que razonable, por lo tanto, que los elementos de  verdad, fragmentos de un mosaico más grande, sean encontrados por todo el mundo en variadas culturas y entre diversos grupos religiosos. Además, mientras el mundo ha pasado por fases de apostasía y restauración, aún permanecen reliquias de doctrina revelada, si bien es cierto que en algunos casos en formas alteradas o confusas.

El Presidente Joseph F. Smith, sexto presidente de la Iglesia, lo explicó. “Sí encontramos la verdad en fragmentos dispersos a través de los tiempos”, observó, “se puede establecer, como un hecho incontrovertible, que se originó desde la divina fuente, y que fue dada a filósofos, inventores, patriotas, reformadores y profetas por inspiración de Dios. Vino en primer lugar de Él, por medio de Su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, y de ninguna otra fuente. Es eterna”[iii].

Estoy agradecido enormemente por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, pero al mismo tiempo, me he hallado de manera más frecuente, mirando hacia los ojos de quienes son  de otras creencias, sintiendo su bondad, percibiendo su compromiso y comprendiendo, sin duda, que Dios los conoce, los ama, y desea que yo los ame, respete y comprenda mejor. He sido tocado y conmovido por la siguiente declaración del Libro de Mormón: “Pues he aquí, a todo hombre se da el Espíritu de Cristo para que sepa discernir el bien del mal; por tanto, os muestro la manera de juzgar; porque toda cosa que invita a hacer lo bueno, y persuade a creer en Cristo, es enviada por el poder y el don de Cristo, por lo que sabréis, con un conocimiento perfecto, que es de Dios” (Moroni 7:16).

El estar involucrado con el Alcance es cumplir con lo que el Elder M. Russell Ballard, miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, llamó la “doctrina de la inclusión”. “Nuestras doctrinas y creencias son importantes para nosotros”, enseñó. “Las aceptamos y las apreciamos. No estoy sugiriendo ni por un momento que no lo debamos hacer. Al contrario, la peculiaridad y la singularidad del mensaje del evangelio restaurado de Jesucristo posee los elementos indispensables para ofrecer a las personas del mundo una opción clara. Tampoco estoy sugiriendo que debamos asociarnos en cualquier relación que nos pusiera en riesgo espiritual, tanto a nosotros o a nuestras familias”. Al citar el mensaje de la Primera Presidencia de 1978, el Elder Ballard reafirmó: “Nuestro mensaje…es de especial amor y preocupación por el bienestar eterno de todos los hombres y mujeres, sin importar su creencia religiosa, raza, o nacionalidad; al saber que en verdad somos hermanos y hermanas del mismo Padre Eterno”. “Esa es nuestra doctrina,” concluyó. “Una doctrina de inclusión. Eso es lo que nosotros creemos. Es lo que se nos ha enseñado. De todas las personas en esta tierra, nosotros debemos ser los más amorosos, los más amables, y, gracias a esta doctrina; los más tolerantes.

El Presidente Brigham Young explicó que “nosotros, los Santos de los Últimos días, nos tomamos la libertad de creer más que nuestros hermanos cristianos; no sólo creemos en la Biblia, sino en todo el plan de salvación que Jesús nos ha dado. ¿Diferimos de otros que creen en el Señor Jesucristo? No, sólo en que creemos más[iv]. Claro que es ese “más” el que hace que muchos del mundo cristiano se pongan nerviosos y por lo regular recelen  de nosotros. Pero es ese “más” el que nos permite hacer  una contribución significativa en el mundo religioso.

Entre más envejezco, menos inclinado estoy en creer en las coincidencias. Así como ustedes, creo que Dios tiene un divino plan individualizado para ustedes y para mí. Con mucho gusto e ilusión reconozco Su mano en todas las cosas, incluyendo la disposición de eventos en nuestras vidas y el entrelazamiento de nuestras asociaciones diarias. Creo que Él trae personas a nuestro camino que nos pueden bendecir e iluminar, y sé que Él nos pone en contacto con gente cuya relación, en el futuro, abrirá puertas, disolverá barreras, y adelantará la obra del Señor. Por consiguiente nuestro encargo, en las palabras del Presidente Howard W. Hunter, decimocuarto presidente de la Iglesia, es “buscar engrandecer el circulo de amor y comprensión entre todas las personas de la tierra”[v].

“Si yo estimo que el género humano está en error,” explicó José Smith, “¿Los presionaré? No. Los levantaré y a su propia manera también; si es que no los pueda persuadir que mi manera es mejor: Y no buscaré forzar a ningún hombre a creer en lo que yo, sólo por la fuerza de la razón, ya que la verdad se abrirá su propio camino. ¿Creen en Jesucristo y el Evangelio de salvación que Él reveló? También yo. Los cristianos deben dejar de reñir y de contender uno con el otro, y cultivar los principios de unión y amistad  entre ellos”[vi].



[i] En Conference Report, Abril de 1972, 49; se cita a Conference Report, Abril de 1928, 59.

[ii] Mere Christianity(1996), 178.

[iii] Gospel Doctrine(1971), 31, 395, 398-400; ver además Journal of Discourses, 15:325.

[iv] Journal of Discourses, 13:56; se le agregó el énfasis.

[v] That We Might Have Joy (1994), 59.

[vi] Teachings of the Prophet Joseph Smith (1976), P. 314.

 

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