La Sala de Prensa Blog

Más que un “Momento Mormón”

 

La historia no ha registrado el nombre del periodista que creó la frase, "el momento Mormón".
 

Quien la originó pudo haber sido un escritor de titulares para el U.S. News y World Report, quien, en noviembre de 2000, utilizó "Momento Mormón", como la etiqueta para una historia desencadenada por un nuevo Templo Mormón en Houston. El crecimiento de la iglesia, según el autor de la historia, el periodista Jeff Sheler, era "una señal tangible de la creciente fortuna de este movimiento religioso Americano único ... la iglesia establecida en la ciudad de Lago Salado esta encontrando un hogar en los lugares menos probables, de Houston a Helsinki, y de Tampa a Tokio."


Dos años más tarde los medios de comunicación identificaron otro "Momento Mormón", cuando los Juegos Olímpicos de Invierno llegaron a la ciudad de Lago Salado. Después de cinco años más entramos en la temporada de elecciones de EE.UU. de 2007-8, con la frase "Momento Mormón" en aumento a favor una vez más. Y el día de hoy, si buscas en Google "Momento Mormón", obtendrá unos 175.000 resultados.


Si somos literales al respecto, un momento es un periodo indefinido pero muy corto. Un instante. Un santiamén. Un flash. Sin embargo, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tiene una historia larga y conmovedora en los Estados Unidos. Surgió de la selva virgen en Nueva York a principios de 1800, enfrentando décadas de prejuicios y persecuciones, que en la actualidad suenan increíbles para los oídos Americanos (una orden oficial, emitida por el gobierno para el exterminio, por ejemplo). Con todo esto, en su exilio forzado de las Montañas Rocosas, la iglesia de alguna manera sobrevivió y floreció, creciendo a través de los años 1950 y 60´s, mientras que ganaba el respeto creciente a nivel nacional, hasta convertirse el día de hoy en la cuarta iglesia cristiana más grande en el país (USA).


Después de una historia de 180 años y doce años de llamarlo un "momento", debemos volver a examinar el paradigma.
 

El tratamiento de este creciente interés en la fe mormona como una moda pasajera tiende a meter con calzador el tema en un marco de tiempo limitado e invita a definiciones simplistas y conclusiones cuestionables. En su afán de dictar sentencia en este contexto, los periodistas políticos en programas de televisión generan discusiones profundas acerca de lo que es y de lo que no es relevante acerca de la fe de un candidato mormón. Pastores fundamentalistas, con poca experiencia y menos conocimiento de los Santos de los Últimos Días, pontifican respecto a que los mormones califiquen para ser cristianos. Un puñado de bloggers aprovechan el momento de conducir sus propios temas favoritos, independientemente de qué tan relevantes o importantes esos temas son para los altos rangos y la membresía o, de hecho, su liderazgo.


Si dejamos a un lado las trivialidades, sin embargo, nos encontramos con algo mucho más interesante. Cada vez más en los últimos años hemos visto libros serios de prestigiosas editoriales examinar la fe de los Santos de los Últimos Días con mayor profundidad. Un ejemplo de ello es libro innovador "Gracia de América" ​​por los autores, David Campbell y Robert Putman, pero hay varios otros. El respetado Pew Research Center ha llevado a cabo una investigación en profundidad y seminarios patrocinados por el que recuerdan a los periodistas que la fe mormona es un tema fascinante para la mente seria. Esto debe ser muy bien recibido.
 

Esta semana, un trío de sociólogos de la Universidad de Pennsylvania y la Universidad de Indiana-Purdue dará a conocer un nuevo estudio que refleja cuán profundamente comprometidos son los Santos de los Últimos Días - no sólo a su propia fe, sino a su comunidad en general. De acuerdo con este estudio independiente y mas amplio de los Santos de los Ultimos días asistiendo a la Iglesia, los mormones son los miembros más "pro-sociales", de la sociedad estadounidense. Evidentemente, en promedio, un miembro activo Santo de los Ultimos Días ofrece más de ocho horas de trabajo voluntario al mes en comparación con la contribución del estadounidense promedio, lo cual es de alrededor de una hora por mes. Aun cuando la totalidad de su servicio considerable dentro de la iglesia se extrae de los datos, los Santos de los Últimos Días continúan siendo igual a la media nacional para el voluntariado de las causas seculares.
 

En formas en las que muy pocas personas se dan cuenta, los mormones se han convertido en una parte integral del tejido de la sociedad estadounidense. No estoy hablando acerca de los mormones famosos o los musicales de Broadway o de otros elementos de la cultura popular, sino de millones de personas comunes que viven sus valores y trabajan todos los días lado a lado con sus conciudadanos. Y ya que los mormones están aquí para quedarse, los periodistas le deben a su público el comenzar a capturar la esencia de lo que es ser un verdadero Santo de los Últimos Días, en la manera en que los fieles Santos de los Últimos Días se les reconocería.


He sido un miembro de mi iglesia durante 45 años desde que me convertí cuando era un joven en Inglaterra, y he vivido entre los mormones que son una pequeña minoría y una mayoría sustancial. He participado con miembros en todos los continentes y he estado en sus casas. Creo que tengo una posición bastante buena y de primera mano en lo que un Santo de los Últimos Días es para el mundo, cuáles son y al mismo tiempo no son sus valores y creencias fundamentales. Y si bien, el número de miembros en todo el mundo hoy día es uno de gran diversidad étnica y cultural, los temas comunes que definen a los Santos de los Últimos Días son fáciles de identificar, pero frecuentemente equivocados.
Por lo que aquí está mi invitación a periodistas serios. Llegar a conocernos, de manera apropiada. Asistir a nuestros servicios, hablar con nuestra gente, cenar con un líder local, pasar una noche de hogar con una familia, estar presente cuando un joven que pronto sera misionero abra su "sobre de llamamiento" y se entere de donde va a pasar el próximo par de años. Únete con nosotros en un proyecto de servicio. Y luego, cuando haz rasgado la superficie de este modo, observa de cerca la transformación de la vida de las personas fuera de la iglesia cuando los misioneros les enseñan y así pasan por el proceso de conversión. Mira a aquellos que hacen la transición de actitudes de desesperanza a una vida de propósito y significado, y aprenden nuevas maneras de seguir a Jesucristo. Habla con un obispo mormón - nuestra versión del pastor local, pero que no es remunerado por su trabajo voluntario - como él ayuda a las personas a lidiar con problemas de adicción o matrimonios inestables o desempleo. Examina la doctrina - no a través de los simplistas "nosotros y ellos" comparaciones que vemos tan a menudo, sino de manera que se explique cómo la doctrina de la iglesia influye en el comportamiento.
 

Esta es la iglesia que he conocido en mi vida, y estos son aspectos que pocos periodistas han explorado en su mundo frenético de Internet basado en las fechas de entrega así como las limitaciones de 600 palabras en sus escritos. El "momento Mormón" se ha convertido simplemente en el cliché de la elección, y es hora de dejarlo en el pasado. Es más que un momento Mormón. Es hora de un nuevo paradigma.

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