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 Mormones frente a "ley anti tabaco"

El pasado mes de agosto, la iniciativa de Ley de Prevención del Tabaquismo y Protección ante la Exposición al humo del Tabaco en el Estado de México, fue aprobada en comisiones en la Cámara de Diputados.

Dicha propuesta incluye como sanción el arresto por treinta y seis horas y multa hasta de 100 días de salario mínimo a la persona que consuma cualquier producto de tabaco en lugares cerrados, además de multas de mil a cuatro mil días de salario mínimo, a personas responsables del transporte colectivo que permitan fumar dentro de los vehículos.

La iniciativa se emitió para poder brindarle protección de salud a la población, realizar acciones para la prevención y tratamiento del tabaquismo y de los padecimientos causados por su adicción, además de tratar de disminuir el número de muertes y enfermedades por la inhalación de humo de tabaco.

Dentro de las enseñanzas que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días comparte, existe una ley llamada “Ley de salud”, conocida comúnmente como “Palabra de sabiduría”. Esta ley incluye algunas recomendaciones y consejos que se da a los miembros de la Iglesia en cuanto al bienestar físico y espiritual; se les indica qué clase de alimentos deben tomar y cuáles evitar, al igual que señala los beneficios que se obtienen al obedecer esta palabra de sabiduría.

Durante los primeros años en que la Iglesia se comenzaba a organizar en Kirtland, Ohio, EUA, el entonces presidente José Smith creó la “Escuela de los profetas” en la que se preparaba a los miembros para servirse mejor unos a otros, y ser más instruidos en cuanto al propósito de la Iglesia. Dichas reuniones principiaron a fines de enero de 1833, en el cuarto alto de una tienda de abarrotes de un miembro de la iglesia llamado Newel K. Whitney, donde también vivía el Presidente José Smith. Durante esa época se acostumbraba que los hombres masticaran y fumaran tabaco, así que era normal que durante las clases que había en dicha tienda, los miembros continuaran esta costumbre.

Al terminar una reunión, durante el invierno del mismo año, el presidente Brigham Young (consejero del profeta José Smith), le comentó que le preocupaba tener que enseñar en medio “de una nube de humo de tabaco”, al igual que Emma Smith (esposa del profeta), quien se quejaba con él de lo que tenia que limpiar en el cuarto, después que salían los hermanos de dicha instrucción. Esto hizo que el profeta Smith meditara y consultara al Señor en cuanto al uso del tabaco y otras sustancias. Dicha revelación se conoce como la “Palabra de Sabiduría”, que le fue dada el 27 de febrero de 1833, y donde se proscribe el consumo de vino, bebidas fuertes, tabaco y bebidas calientes (café y té negro); también se destacan los beneficios de las verduras, las frutas y los granos.

Dicha Ley de Salud o Palabra de Sabiduría está contenida en el libro de Doctrina y Convenios, que contiene revelaciones y declaraciones, en su mayoría dictadas por el Señor a José Smith y a sucesores en la Presidencia de la Iglesia. El objetivo o propósito de Doctrina y Convenios fue regular, en ese momento, la Iglesia que había sido restaurada en la tierra.

Las revelaciones que se dieron en más de 130 secciones contienen doctrina moderna, que hoy en día son base en las enseñanzas que la Iglesia imparte a sus miembros. Este libro, junto con la Perla de Gran Precio, son los ejemplares que la Iglesia utiliza como canon doctrinario, junto a El Libro de Mormón, y la Biblia.

La sección 89 es la que contiene la Palabra de Sabiduría, y ahí se explican más ampliamente las recomendaciones y sugerencias sobre qué ingerir y las bendiciones que se obtienen al hacerlo. En dicha sección se menciona que la Palabra de Sabiduría es un principio con promesa.

En cuanto al tema del tabaco, esta revelación menciona que no es bueno para el cuerpo, ni para el vientre, ni para el hombre; también explica que es una hierba para magulladuras y para ganado enfermo, que las hierbas saludables son para el uso prudente y responsable del hombre, que el comer la carne de las bestias del campo y las aves deben ser de uso limitado en el hombre y que el consumo de todo grano es bueno para alimentar el cuerpo.

Cuando se dio la palabra de sabiduría los miembros de la Iglesia no la aceptaron de inmediato, sino en forma gradual; fue hasta dieciocho años después que se volvió a tocar el tema durante una reunión con cientos de miembros de la Iglesia, donde el presidente Brigham Young propuso a la congregación, de que todos hicieran un pacto de abstenerse de tomar café, tabaco, whiskey y todas las cosas que se mencionan en la Palabra de Sabiduría. La moción fue aprobada unánimemente y desde entonces se estableció como mandamiento en la Iglesia.

Algunas de las bendiciones temporales que se dan al obedecer esta Ley de Salud son: el tener una mejor salud, mayor fortaleza para afrontar debilidades carnales, ahorro de dinero como efecto lógico al no gastarlo en dichas sustancias, así como la prevención de enfermedad y adicciones.

Un médico miembro de la Iglesia explicó los daños fisiológicos del tabaco en el organismo humano: "Una y otra vez la ciencia médica ha aportado pruebas concretas de la naturaleza dañina del cigarrillo, tanto desde el punto de vista físico como psicológico. Además de las evidencias recién descubiertas de que existe una estrecha relación entre el consumo del tabaco y el cáncer de pulmón, hay también algunos hallazgos dignos de mención respecto al cigarro.

Los fumadores crónicos están en peores condiciones para soportar los efectos de la radiación que los que no fuman, y que el hecho de fumar daña la función de la médula, centro de producción de sangre del organismo; existe un índice mayor de nacimientos prematuros en los casos de las mujeres embarazadas que fuman, que entre las que no lo hacen, y que el índice de mortandad infantil también es mayor entre los hijos de las fumadoras”.

Según otros puntos de vista científicos hay evidencias de que, por regla general, los que no fuman tienen mayor tendencia a ser más constantes, dignos de confianza y de tener mejores empleos y matrimonios más estables que los fumadores.

La nicotina puede invadir el sistema nervioso causando convulsiones graves. El hábito de fumar provoca que el organismo del hombre funcione como si estuviera a una altitud de 1500 metros, más de lo que realmente está, en razón del espacio que le quita al oxígeno de su sangre.

Tanto el tabaco como el alcohol poseen propiedades medicinales que son aprovechadas para curar animales enfermos cuando se aplica en la forma debida. Una cataplasma de tabaco puede ser eficaz para sanar heridas y magulladuras en el ganado.

Parte de las promesas que se dan al obedecer la Ley de Salud consisten en que podemos correr sin fatigarnos y hallaremos sabiduría y grandes tesoros de conocimiento: Esto se comprueba al pensar que una mente sana es parte de un cuerpo sano. Al tener una alimentación fuera de toda adicción hace que nuestra resistencia física sea mayor; y en relación a los “tesoros de conocimiento” es mucho más fácil que una persona pueda aprender nuevas cosas y recordar las aprendidas con un cerebro activo en un ciento por ciento.

El hablar de la Palabra de Sabiduría no sólo se refiere a privarse de tomar café, tabaco o alcohol; sino también a todo mal que pueda atacar el cuerpo humano debido a los excesos; tales como la obesidad, la bulimia y la anorexia. Estas reglas descritas en esta ley divina de Salud, como se mencionó desde el principio, se unen a cientos de propuestas que hay en contra del alcohol y del tabaco.

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