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Alcohol y tabaco, principales enemigos de la juventud mexicana

El día de ayer se dio a conocer la Encuesta Nacional de Adicciones 2011 (ENA). Los datos arrojados revelan alarmantes cifras que confirman la necesidad de vivir la “palabra de sabiduría”, ley de salud que permite el desarrollo de la sociedad libre de vicios.

Durante la Conferencia General del 2000, El Élder Boyd K. Packer del Quorum de los Doce Apostoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se dirigió a los jóvenes y declaró lo siguiente respecto al código de salud que se vive en la Iglesia:

"En la Palabra de Sabiduría descubrí un principio con promesa. El principio es: Cuida tu cuerpo; evita las sustancias adictivas como el té, el café, el tabaco, el licor y las drogas perjudiciales (véase D. y C. 89:3:9). Tales sustancias no hacen más que aliviar los apetitos que ellas mismas ocasionaron. La promesa es: Los que obedezcan recibirán una mejor salud (véase D. y C. 89:18) y "grandes tesoros de conocimiento, sí, tesoros escondidos" (D. y C. 89:19)".

El consumo del alcohol es el principal problema de adicción en México, revela la Encuesta Nacional de Adicciones 2011, en la que se concluye también que el uso de drogas ilícitas se ha mantenido estable con respecto a la misma medición realizada en 2008, y que existe una epidemia de tabaquismo en adolescentes, adultos jóvenes y mujeres.

Adolescentes, blanco del alcohol

Principal enemigo Los datos más preocupantes tienen que ver con el consumo de alcohol, pues mientras en 2008 en la población total, —de entre 12 a 65 años de edad— 61.3% aceptaron haber consumido alguna vez bebidas alcohólicas, para 2011 la cifra subió a 71.3%.

La cifra personas que aceptaron tener dependencia al alcohol se incrementó de 5.0% en 2008, a 6.2% en 2011.

En los adolescentes, el estudio encontró que “el consumo de alcohol aumentó significativamente”, pues el consumo de bebidas alcohólicas entre adolescentes aumentó del 2008 al 2011 de 31.7% a 42.9%

El consumo por “alguna vez” pasó de 31.7% en 2008 a 42.9% en 2011. La dependencia se disparó de 2.7% en 2008 a 4.1% en 2011.

Por sexo, las cifras arrojan que de 2002 a 2011, la dependencia al alcohol, aumentó en los hombres de 8.3% a 10.8% y en las mujeres se triplicó al pasar de 0.6% a 1.8%. En los adolescentes, ellos comienzan a beber alcohol a los 16.62 años y en ellas se mantiene la tendencia a los 19.

El tabaquismo como epidemia

Respecto al tabaquismo, los resultados señalan que el problema está focalizado en los adolescentes, adultos jóvenes y las mujeres. La encuesta revela que hay 17.2 millones de fumadores activos (12 millones de hombres y 5.2 millones de mujeres).

En el rubro de adolescentes, principalmente en el grupo de 13 a 15 años de edad, destaca que hubo un incremento en la prevalencia de fumadoras activas al pasar de 3.8% en 2008 a 8.1% en 2011.

Hay 1.7 millones de adolescentes (de 12 a 17 años) que fuman, de los cuales 1.1 millones son hombres y 539 mil mujeres, según la encuesta.

Consumo de drogas

Según el informe que el Gobierno Federal presentó ayer, a partir de los datos arrojados por la ENA, se concluye que el consumo de drogas ilícitas en el país se ha estabilizado.

En el año 2002, 0.8% de la población total dijo haber consumido algún tipo de droga ilegal; para 2008 la cifra creció a 1.4% y en 2011 se ubicó en 1.5%.

La edad de inicio en el consumo de drogas ilícitas se mantiene en los 18.8 años.

Las prevalencias más elevadas en el consumo de drogas ilegales está en la región Noroccidente (Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa), en comparación con el Centro y Sur del país.

Al comparar esta encuesta con las anteriores que datan de 1998, sólo para la zona urbana, hay un incremento en el consumo de cualquier droga de 2% en 2011, que de acuerdo a sus diseñadores, no es significativo.

Por tipo de droga, la mariguana es la que más se consume en todas las regiones del país, seguido de la cocaína.

Una de las enseñanzas que caracterizan a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la "palabra de sabiduría". Entre las disposiciones de este código de salud está: la abstención de tomar bebidas alcohólicas, fumar o mascar tabaco, y abstenerse de tomar “bebidas calientes” (refiriéndose específicamente al té y al café). Las “hierbas saludables”, junto con frutas y granos, se recomiendan de manera específica. La carne se ha de consumir “limitadamente”. La Iglesia también interpreta el mal uso de las drogas —ilícitas, lícitas, de venta con prescripción médica o controladas— como una violación del código de salud.

“El código de salud... de hace más de cien años refleja exactamente las recomendaciones que se están haciendo en la actualidad en el mundo científico, en cuestión de mejorar la salud y de mantener la calidad de la salud”, dice el doctor Ted Adams, director del programa de LDS Hospital Fitness Institute en Salt Lake City, Utah.

Un estudio que duró 14 años en la Universidad de Los Ángeles, y que se completó en 1997, computó los índices de mortalidad y las prácticas de salud de 10.000 miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en California. Los hallazgos específicos fueron los siguientes: los miembros de la Iglesia que se adhirieron al código de salud tuvieron uno de los índices de mortalidad más bajos por cáncer y enfermedades cardiovasculares en los Estados Unidos, aproximadamente la mitad del de la población general. El estudio también indicaba que los miembros de la Iglesia que siguieron el código de salud tenían una esperanza de vida de ocho a once años más que la población caucásica general de los Estados Unidos.

Actualmente el departamento de Servicios para la Familia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días cuenta con un programa de recuperación de adicciones en todos las unidades (centros de reunión), con el que busca sanar y rescatar a las personas que han sido presas de las adicciónes, así como a sus familias.

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