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SHCP se suma a la Educación Financiera para Niños

En 2004 durante la Conferencia General de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el Apóstol Joseph Bitner Wirthlin (1917-2008), invitó a los padres de familia a establecer estrategias económicas en el hogar que impidieran las deudas y declaró “Enseñen a sus hijos mientras sean pequeños; enséñenles que no basta con querer algo para obtenerlo; enséñenles los principios del trabajo arduo, de la templanza y del ahorro”.

Hace unos días, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) anunció que ha planeado una estrategia nacional que tendrá como una de sus prioridades incluir contenidos financieros en la educación básica.

Juan Manuel Valle, titular de la Unidad de Banca y Ahorro de la SHCP resaltó la importancia de la cultura financiera a temprana edad “Si no aprovechamos la etapa de la educación básica, estaremos desaprovechando el mejor canal que tenemos para cambiar la cultura financiera antes de los 15 años”.  El funcionario detalló que la estrategia no incluirá una materia específica de educación financiera, sino contenidos relacionados con sus materias actuales.

“Cambiar los planes de estudio es muy complicado. Lo que debemos hacer es marcar líneas temáticas y desarrollar materiales educativos que sean complementarios a los libros de texto”.

El desarrollo de estos materiales podría tomar aproximadamente un año a partir de la aprobación de la estrategia, más el tiempo de implementación.

“La implementación puede tardar más tiempo porque sería escalonado. No se puede insertar el contenido en todos los niveles al mismo tiempo”, comentó.

Para evaluar los resultados de ésta y otras estrategias, México solicitó recientemente su adhesión a la prueba PISA, a cargo de la OCDE, para que en el 2015 evalúen las habilidades financieras de los niños de 15 años. Los resultados de la primera Encuesta Nacional de Educación Financiera, que realizó el INEGI, estarán listos a finales de octubre. El funcionario confió en que la siguiente administración tenga entre sus prioridades esta estrategia de educación.

Esta iniciativa ayudará a crear mayor conciencia de los gastos en el hogar y fomentará la cultura de la prevención y de la autosuficiencia en las futuras generaciones.

En el citado discurso, del Élder Joseph Bitner Wirthlin, “Deudas terrenales deudas celestiales”, el apóstol ofreció cinco pasos para lograr la libertad económica:

  • Primero, paguen los diezmos. ¿Quieren que se les abran las ventanas de los cielos? ¿Desean recibir bendiciones hasta que sobreabunden?. Paguen siempre los diezmos, y dejen el desenlace en manos del Señor.

El fundamento de una vida feliz está en la obediencia a los mandamientos de Dios. Ciertamente, seremos bendecidos con los dones del cielo al ser obedientes, mientras que quienes conozcan el principio del pago del diezmo y no lo cumplan experimentarán sufrimiento en esta vida y tal vez dolor en la venidera.

  • Segundo, gasten menos de lo que ganan. Este consejo, aunque sencillo, constituye un poderoso secreto para lograr la dicha financiera. Con demasiada frecuencia, los gastos de una familia se rigen más por lo que sus integrantes ansían que por lo que ganan. Ellos creen que de alguna manera tendrán una mejor vida si se rodean de muchas cosas, y con demasiada frecuencia, lo único que les queda son ansiedades y angustias que pudieron haber evitado.

Las personas que viven con lo que sus ingresos les permiten saben cuánto dinero reciben cada mes y, aunque les sea difícil, se disciplinan para gastar menos de lo que cobran.

Es tan fácil obtener crédito que, en realidad, casi se nos obliga a aceptarlo. Las personas que se valen de tarjetas de crédito para gastar, de forma imprudente, más de la cuenta, deberían considerar eliminarlas. Es preferible que muera una tarjeta de crédito que permitir que una familia degenere y perezca en la deuda.

  • Tercero, aprendan a ahorrar. Recuerden la lección de José de Egipto: durante las épocas prósperas, ahorren para el día de escasez 8 .

Muy a menudo, las personas suponen que nunca se van a lesionar, enfermar, quedar sin trabajo ni ver cómo se desvanecen sus inversiones. Para colmo, la gente suele hacer compras basándose en predicciones optimistas sobre lo que esperan que pase el día de mañana.

Los prudentes comprenden la importancia de ahorrar hoy para el futuro, cuando haya una necesidad; tienen un seguro adecuado que les servirá en caso de enfermedad o muerte. Donde sea posible, almacenan un surtido de alimentos, agua y otras cosas indispensable para un año; apartan dinero mediante cuentas de ahorros e inversiones; se esmeran diligentemente por reducir lo que deben a los demás y se esfuerzan por librarse de las deudas.

Hermanos y hermanas, los preparativos que hagan hoy podrán en algún día futuro servirles a ustedes del mismo modo que la comida almacenada sirvió a los egipcios y a la familia del padre de José.

  • Cuarto, cumplan con sus obligaciones económicas. De vez en cuando, nos enteramos de casos de avaricia y egoísmo que nos causan mucho pesar. Nos enteramos de fraudes, de gente que no paga los préstamos recibidos, de engaños financieros y de bancarrotas.

Nos enteramos de padres que descuidan en lo económico a sus familias. Les decimos a los hombres y a las mujeres de todas partes que, si traen hijos al mundo, tienen la solemne obligación de hacer todo lo que esté dentro de su alcance para mantener a dichos hijos. No hay hombre al que se lo pueda llamar así, si se rodea de automóviles, lanchas y otras posesiones mientras descuida sus obligaciones financieras para con su esposa e hijos.

Somos personas íntegras. Creemos en cumplir con nuestras deudas y en ser honrados en nuestros tratos con el prójimo.

  • Quinto, enseñen a sus hijos a seguir el ejemplo que ustedes dan. Hay demasiados jóvenes que se involucran en problemas económicos porque en casa nunca aprendieron los principios adecuados del sentido común financiero. Enseñen a sus hijos mientras sean pequeños; enséñenles que no basta con querer algo para obtenerlo; enséñenles los principios del trabajo arduo, de la templanza y del ahorro.

Si no creen tener el suficiente conocimiento sobre el asunto para enseñarles, con más razón ustedes deben comenzar a aprender. Existen muchas fuentes que varían desde clases hasta libros y otros materiales…

Agregó en su discurso “La deuda es una forma de cautiverio; es una termita financiera. Cuando hacemos compras a crédito, obtenemos sólo una ilusión de prosperidad; pensamos que poseemos cosas, mientras que, en realidad, las cosas nos poseen a nosotros.

Ciertas deudas, como para una casa modesta, gastos educativos o tal vez para obtener el primer automóvil, quizás sean necesarias, pero nunca debemos someternos al cautiverio económico de la deuda de consumo sin antes sopesar cuidadosamente las consecuencias”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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