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Homenaje al Hogar

Una casa con necesidad de orden.

Lo escuchamos todo el tiempo: “La familia es la unidad básica de la sociedad”.  Pero, como sociedad ¿realmente pensamos en lo que eso significa? Los lazos entre un esposo y una esposa, entre padres e hijos, están tan firmemente plantados en la historia y en la experiencia que muchas veces no los tomamos en cuenta – hasta que como sociedad de tiempo en tiempo, esos lazos se rompen.  Como lo demuestra una investigación sólida, no existe un reemplazo para la manera en que esta institución crea y desarrolla las relaciones humanas.  La familia ya no es ni nunca ha sido algo que es simplemente “concedido”.  Como cualquiera que lo haya intentado lo sabe, crear una familia y mantener un matrimonio, son cosas muy desafiantes.  Sin embargo, esta en riesgo no solo la salud de la familia individualmente sino también la prosperidad y futuro de la sociedad.

Investigadores de la sociedad están de acuerdo en que no todo está bien con la familia y los matrimonios.  Un reporte de una encuesta nacional reciente capturó el estado de ánimo: “Los padres de América están ansiosos”.  Y como muestra el reporte, la ansiedad en cuanto al descenso de la familia accede a “una percepción más grande de que nuestra comunidad está menos segura, nuestra ética de trabajo ha decaído y que la vida religiosa y espiritual de América está en decadencia”.

Las instituciones de la familia y el matrimonio están desgastadas. Las estadísticas de los matrimonios continúan en declive: La pareja promedio que se casa hoy tiene un 40-50 por ciento de probabilidades de separación o de divorcio.  Vivir en unión libre es cada día más común y cuando hay niños de por medio aumentan más las probabilidades de separaciones.  Cerca del 41 por ciento de los nacimientos son fuera del matrimonio y por primera vez más de la mitad de los nacimientos son de mujeres menores de los 30 años y fuera del matrimonio.  Las instituciones que están puestas para proveer seguridad se han convertido en una fuente de inseguridad.  Tantos como el 44 por ciento de aquellos del grupo milenario están de acuerdo en que el matrimonio se está convirtiendo en algo “obsoleto”.

Pero, ¿qué es lo que esto augura? La salud de los matrimonios también tiene implicaciones financieras.  De acuerdo a la Investigación Pew, “los adultos casados han tenido más ventajas económicas durante las últimas cuatro décadas que los adultos solteros”.  Además, los hijos de hogares de madres solteras es más probable que vivan en la pobreza.  Pero los hijos de familias en donde cuentan con los dos padres tienden a tener mejores resultados educacionales que aquellos que viven con solo uno de sus padres o sin los padres.  Por supuesto no todas las familias son parecidas y se requiere de compromisos mutuos y el apoyo de la comunidad para que aun las mejores de ellas puedan funcionar.

El matrimonio e hijos, ahora y en el futuro

Aun cuando la sociedad ha sido bendecida por las contribuciones de ciudadanos virtuosos de todos los caminos de la vida, la investigación indica que las personas casadas tienden a ser más felices, más saludables y más productivas y proveen el ambiente más favorable para la crianza de los niños.  Los niños que son creados por sus propios padres biológicos experimentan menos pobreza, menos uso de drogas y alcohol y son menos partícipes de de crímenes y delincuencia; obtienen más educación; es más probable que se casen; y tienen una mejor salud mental comparados a los niños de otros arreglos familiares.

La presencia de niños en las familias y en las sociedades requiere de responsabilidad en su cuidado, alienta la productividad, crea una orientación hacia el futuro y jala a los individuos fuera de sus propias necesidades.  Aun cuando no todas las parejas tienen hijos, sea por decisión propia o debido a las circunstancias, los hijos nos recuerdan a todos que el florecimiento humano va más allá que la felicidad del presente.  Afortunadamente, en los Estados Unidos la mayoría de los niños nacidos a parejas casadas crecerán dentro de una familia intacta.  Lo que dijo un líder espiritual hace años es cierto todavía hoy: la mayor obra que realicemos será dentro de las paredes de nuestro propio hogar.

¿Pero qué sucede cuando los niños ya no llegan a formar parte normal de los planes de vida y patrones?  La respuesta no solo es familias más pequeñas, sino poblaciones más pequeñas.  Las estadísticas de nacimiento han caído en muchas partes del mundo, incluyendo los Estados Unidos.  Estadísticas de nacimiento en declive están haciendo la vida muy difícil para muchos países Asiáticos y Europeos, por ejemplo, para reemplazar una generación con otra.  Un reporte llamado “El Ascenso del Post Familiarismo” – una condición en la cual “la familia ya no sirve como rasgo central de organización de la sociedad “– describe “una población inmensa” de personas alrededor del mundo” que no tienen hijos”.  Al escoger no tener hijos, estas personas “pueden estar menos enfocadas en las cosas necesarias para asegurar un mejor futuro para la próxima generación”.  El estado de la familia figura entre un espectro completo de problemas de la sociedad, incluyendo demográficos, económicos y sociológicos.

Familias estables como uniones cooperativas

Uno podría pensar que los asuntos de la familia son completamente personales y separados de la sociedad.  ¿Realmente afecta a otros los problemas de una familia o matrimonio?  La respuesta es un enfático sí.  Ninguno de nosotros vive aislado.  Un reporte sobre el estado del matrimonio en América lo dijo de esta manera: “El matrimonio no es solo un arreglo privado; también es una institución social compleja.  El matrimonio promueve uniones cooperativas pequeñas – también conocidas como familias estables – que habilitan a los niños para que se desarrollen, apoyen a las comunidades y ayuden a los miembros de la familia a tener éxito en los buenos tiempos y a soportar los malos tiempos”.

David Brooks del New York Times va más allá, explicando como el maximizar la libertad personal no necesariamente les da a las personas lo que quieren.  Por el contrario, el argumenta que los individuos son mejor servidos “cuando están envueltos en compromisos que trascienden la elección personal – cometidos a la familia, Dios, profesión y país”.

Ninguno de nosotros nace como un simple individuo.  Venimos a este mundo con una red de relaciones pre-existentes, lazos y obligaciones, tanto familiares como civiles.  Edmundo Burke, estadista del Siglo XVIII afirmó que la sociedad actúa como “una sociedad no solo entre aquellos que viven, sino entre  los que viven, los que han muerto y los que aún nacerán”.  Meir Soloveichik, un rabí Ortodoxo lo ve de esta manera, que la familia funciona de manera muy parecida: “El matrimonio es de continuidad y transmisión”.  El trabajo difícil y humilde de edificar y fortalecer las relaciones familiares es una tarea digna de efectuarse, no solo por nosotros mismos sino por el bien común.

Si estas tendencias permanecen inalterables . . .

Si las tendencias actuales continúan, ¿cómo se verá la familia en 10 o 20 años en adelante?  ¿Qué clase de futuro les espera a nuestros niños, a nuestros jóvenes, nuestros vecindarios y relaciones cívicas?  Estos son problemas serios que necesitan ser confrontados – no cuando la crisis esté sobre nosotros, sino ahora.  Es notoriamente difícil para los científicos sociales hacer proyecciones.  El futuro no está grabado en piedra; la sociedad se desploma y vuelve a surgir.  Sin embargo, dada la trayectoria actual el futuro se ve bastante desalentador para muchos niños Americanos.

Joel Kotkin, demógrafo canta un tono sombrío: “Es tiempo de que empecemos a considerar lo que es una población sin niños que va  en aumento, creciendo más lentamente.  Al ir rehuyendo individualmente los Americanos jóvenes el crear sus propias familias, están contribuyendo al desbalance cada vez más creciente entre jubilados mayores –básicamente sus padres – y los Americanos en edad de trabajar . . . creando una cultura marcada por la híper-individualización y dependencia en el estado mientras que la unidad familiar se mina”.  Kotkin llama a la familia “verdaderamente indispensable”, diciendo que su fortalecimiento es un caso que tenemos que presentar ante la sociedad, antes de pensar que la naturaleza seguirá tomando su curso”.

Esta discusión sobre la familia representa mucho más que un ejercicio numérico; es acerca de las vidas y esperanzas de personas reales.  Esta desviación de la sociedad no necesita ser nuestro destino.  Pero como lo expresó un comentarista recientemente, tales tendencias dominantes “solo pueden ser revertidas por la acumulación lenta de elecciones individuales, que es cómo finalmente se recuperan las sociedades y las culturas”.


 

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