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Lo que Significa la Libertad Religiosa: Segunda Parte de una Serie de Seis.

La libertad religiosa es una libertad fundamental que corre más profundo y tiene más alcance de lo que muchos piensan.

Ésta es la segunda parte de una serie de artículos sobre la libertad religiosa. Para leer la introducción a la serie, buscar Serie sobre la Libertad Religiosa, Parte 1: Una Introducción a la Libertad Religiosa”.

Lo que los Americanos Saben Sobre la Libertad Religiosa

La mayoría de los Americanos saben que la libertad religiosa es una de las libertades más básicas garantizada en la Constitución de los Estados Unidos. Frecuentemente denominada la “primera libertad”, destaca en los documentos de la Unión americana y da pie a muchas otras libertades.

Es un derecho humano fundamental __ahora protegido por las leyes de muchas naciones  alrededor del mundo y en acuerdos globales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948)__. Los Americanos generalmente reconocen y veneran la libertad religiosa como una de las libertades inalienables que pueden reclamar.

Pero a pesar del conocimiento que tienen ellos sobre la libertad religiosa y su común percepción de que es algo de valor profundo, las investigaciones sugieren que muchos Americanos no tienen del todo claro lo que significa, dando como resultado que ellos tampoco comprendan completamente por qué es tan crítica y lo que la misma requiere.

Los estudios sugieren que la mayoría de los Americanos captan el concepto básico: Para el ciudadano promedio, la libertad religiosa es el derecho que disfrutan muchos en el mundo libre, de creer lo que ellos elijan creer sobre Dios y la verdad moral, así como el derecho de honrar esas creencias al adorar, si así lo desean. Intuitivamente tiene sentido. No seria correcto que alguien fuera compelido, o que se le prohibiera adorar según su propia conciencia[i], en materia de creencias religiosas o moralidad.

La Libertad Religiosa Restante

Pero, mientras que estas actividades privadas e internas son partes vitales de la libertad religiosa, no la abarcan en su totalidad. Ésta es en realidad mucho más amplia y profunda de lo que sugiere esta descripción. Esencialmente, la libertad religiosa  __similar a la “libertad de conciencia”__, es el derecho humano de pensar y creer y también de expresarse y actuar de acuerdo a lo que uno cree en su interior, según los dictados de su conciencia moral. Esta libertad aplica tanto a aquellos que se adhieren a creencias religiosas, como a los que no lo hacen.

La imagen completa de la libertad religiosa revela una libertad trascendente que va mucho más allá del derecho de creer como uno elija, y que se extiende muy por encima del derecho a la adoración privada en el lugar de culto o el hogar propio. Es más, la libertad religiosa no es simplemente interior y privada, también incorpora el derecho de actuar de acuerdo a las creencias morales y a las convicciones de uno. Y más que la libertad de adorar en privado, es el derecho a vivir libremente y en público la fe individual,  para poder ser disfrutada en nuestra mente y en la privacidad de la vida personal.

Las creencias llevan a las acciones, y la libertad de creer sin la habilidad de actuar de acuerdo a esa creencia, dentro del marco de la ley, no es libertad en absoluto. La mayoría estará de acuerdo en que las creencias morales y religiosas no significan mucho, si no tienen influencia sobre la forma en que vivimos. En otras palabras, esperamos que las mismas  tengan influjo sobre el comportamiento de las personas, y la manera como crían a sus familias y como tratan a los demás. Efectivamente, la libertad religiosa protege el derecho de los individuos de actuar de acuerdo con sus creencias religiosas y convicciones morales; y no  sólo nos permite contemplar nuestras convicciones; sino que también nos faculta para ejecutarlas.

Debido a esto, la religión no puede ser limitada a la esfera de la vida privada. Ciertamente, la libertad religiosa protege los derechos de los individuos de seguir su religión en las paredes de los espacios privados. Pero la expresión religiosa y moral también está protegida en el aire libre del dominio público. Ya sea en el ayuntamiento, en la columna periodística, en Internet u otro lugar de la esfera pública, las personas con convicciones morales tienen el derecho, por su libertad religiosa, de compartir esas convicciones, de razonar,  persuadir y  defender su visión para la sociedad.

De hecho, las investigaciones sugieren que las personas religiosas en los Estados Unidos contribuyen a enriquecer y  mejorar a la sociedad. Tienden a demostrar un imponente nivel de virtudes sociales como la cordialidad, generosidad, servicio y compromiso cívico. Por consiguiente, la libertad religiosa no sólo requiere que las personas religiosas y sus voces sean bienvenidas en la esfera pública; sino que, asimismo,   fortalece la estructura cívica de la sociedad[ii].

Practicar y Proteger la Libertad Religiosa

El hecho de que la libertad religiosa sea pública y que involucre más que una simple creencia, no significa, desde luego, que abrume todas las demás consideraciones en la sociedad. El propósito de una democracia es satisfacer los intereses diversos de todos sus miembros. La libertad religiosa y la  de conciencia son vitales porque ayudan a sostener este sistema de coexistencia pacífica, y deben ser ponderadas  junto con otras consideraciones, tales como los derechos de otros, la ley y la seguridad pública.

Sin embargo, ya que estas libertades son tan fundamentales para la dignidad humana y contribuyen tanto a la sociedad, ameritan tener una prudente protección.

Tal protección es la responsabilidad de todos los ciudadanos que valoran su libertad y que reconocen que aquellas son tan seguras como las de otros. Proteger la libertad religiosa también requiere que se comprenda por completo y que se respete en su totalidad. Una comprensión inadecuada de la libertad religiosa puede ser problemática si lleva, por ejemplo, a políticas y leyes que la definan y la protejan de manera muy escasa y débilmente.

La ignorancia sobre la libertad religiosa puede permitir también, si no se tiene cuidado,  que se erosione de manera lenta y sutil, dejándola peligrosamente  expuesta y comprometida. Se requiere un sentido fuerte de la libertad religiosa, esto es; una apreciación justa por su significado completo  para que perdure y florezca.

 



[i] Ver “Hoja de Hechos de Encuesta: Lo que los Americanos Saben sobre la Libertad Religiosa,” Programa sobre la Libertad Religiosa Americana, consultado el 14 de Enero de 2012, http://religiousfreedom.org/research/detail/survey-fact-sheet-americans-views-on-religious-freedom; y “Lo que Significa Ser un Americano,” Instituto Brookings e Instituto de Investigación de Religión Pública, consultado el 14 de Enero de 2012, http://www.brookings.edu/reports/2011/0906_american_attitudes.aspx.

[ii]Ver a Robert D. Putnam y David E. Campbell, La Gracia Americana: Cómo la Religión Nos Divide y Nos Une (Nueva York: Simon and Schuster, 2010).

 

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